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Agosto 2014 - Marcando carreras, historias de frustración.

¿Te parece que correr una carrera es duro?, eso es porque no has probado a marcarla.

Por: Carlos Ultrarun

Marcando carreras, historias de frustración.

Hace años que crucé la línea, la que separa el corredor de trail del organizador de carreras y me metí tan a fondo que ahora es complicado cruzarla en sentido contrario.

Desde luego prefiero mil veces la vida del corredor, llegas, corres y te vas. La vida del organizador es infinitamente mas liosa, hay que pensar en millones de factores que pueden alterar tus niveles de azúcar en un modo brutal y elementos que en una carrera normal son sencillos en una carrera de trail se convierten en una auténtica pesadilla, como por ejemplo el marcaje de la prueba.

Aparentemente no es muy complicado, después de haber seleccionado un circuito mas o menos perdido de la mano de Dios, lo que venimos llamando trail, se colocan unas balizas, algo que parece super técnico pero son normalmente trozitos de plástico de colores brillantes para que los corredores que no conocen la zona, muchas veces la mayoría, sepan encontrar el camino de regreso a casa. 


El problema es que muchas veces nos encontramos con personajes que con mas o menos maldad, a veces directamente con mala idea, se dedican a retirar las susodichas marcas con lo que cualquier organizador se encuentra con 1, 10 o 100 corredores dando vueltas por el monte porque a un simpático ciudadano se le ha ocurrido mantener el monte limpio, sin pensar que ya lo hará el organizador, pero cuando termine al carrera.


La motivación que puede tener un inconsciente que retira las marcas de una carrera se sale de mi nivel de comprensión, aunque en mi opinión aprovechando que lo mismo se cambia la constitución deberían incluirlo como delito, o eso es para el código penal ¿no?



El TRAIL por definición es una carrera fuera del asfalto y todos los organizadores intentan valorizar su prueba eligiendo parajes espectaculares en su zona, que normalmente no están a la vuelta de la esquina sino que hace falta un largo recorrido para llegar. Los avituallamientos están colocados en los pocos lugares con acceso de vehículos, o en algunos casos hay incluso que portear el agua y las viandas ya que no hay otro modo de acceder y el helicóptero está fuera de presupuesto.


El único elemento que une un paraje perdido en medio a un monte, una cuerda de una montaña, un bosque o una ladera cualquiera de una carrera cualquiera con la civilización y por tanto con la organización es ese pedazito de plástico de colores que el equipo de marcaje coloca con mimo y pensando que servirá para dar seguridad a cada corredor y garantizarle que si, que va bien, que sigue por el camino correcto y que solo se tiene que preocupar de beber y comer para completar la carrera, lo que ya es bastante. Cada señal es un pequeño voluntario que anima a cualquier corredor a seguir.

Y es en este momento cuando aparece Don “monte limpio”, el superhéroe local, que decide que le molestan las señales, que el pantone no pega con el arbusto o que simplemente se aburre, por lo que decide eliminar las fastidiosas señales que afean el paisaje el solo, con un par.

Las carreras de montaña no se organizan de un día para otro, lleva meses y decenas de visitas al lugar donde se celebrarán. Si por el motivo que sea es un pueblo pequeño, lo que suele ser habitual, una carrera de este tipo es noticia, vamos que se entera hasta el tato, no solo de que existe la carrera sino de por donde pasa por lo que si hay alguien que tiene problemas con el recorrido puede perfectamente protestar.

Yo llevo muchos años ya marcando carreras y he encontrado ganaderos con los que he acordado colocar las señales en determinado modo para que las vacas no se las coman, ya que no deben ser muy sanas, se puede hacer y lo he hecho.

Algún propietario de tierras puede no querer que una prueba deportiva a pié pase por sus tierras, lo que me resulta sorprendente, pero lo respeto, ¡faltaría mas!, pero con el respeto que yo tengo para los locales no entiendo la falta del mismo que nuestro famoso superhéroe tiene y sin encomendarse ni a Dios ni al Diablo, arrasa con todo sin pensar en las consecuencias.

El riesgo que cualquier organizador de carreras de trail tiene que asumir porque a uno se le ocurre retirar las señales es increíble. El recorrido de la carrera normalmente ha sido seleccionado con un nivel controlado de riesgos, cada organizador asume los que considera necesarios, pero si el corredor empieza a moverse por terreno desconocido, o simplemente fuera de la traza de la carrera ¿Quién es responsable si uno que se pierde porque han desaparecido señales se cae por unas piedras y se abre la crisma, o se deshidrata?, habría que preguntar al sr. Juez que seguro que interviene mientras que al calzonazos que ha metido a la organización en este lio está en su casa viendo la tele.

Hace poco he sido director técnico de una carrera cerca de Madrid en donde de los 120 kilómetros marcados, la mitad, es decir, 60km (que se dice pronto) han desaparecido y lo que es peor, incluso algunas señales han sido cambiadas llevando a los corredores por otro camino. Esto es algo completamente inédito, la mala ostia que hay que tener para hacer algo así no la entenderé nunca.

Si por el motivo que sea hay un odio a la organización de la carrera, algo raro ya que normalmente cualquier carrera trae beneficio económico a la zona donde se desarrolla, pero que puede pasar, es mas práctico quemarle el coche al organizador o rajarle las ruedas, pero quitando las señales solo se pone en peligro al corredor, que el pobre no pinta nada, sobre todo en una carrera donde se corre de noche y las señales, en este caso pequeños trozos reflectantes son realmente salvavidas para cada corredor, ya que la baliza normal no se ve.

El trabajo de la organización se multiplica ya que hay que recolocar las señales, algo que lleva mucho tiempo y esfuerzo y el corredor cabreado debe sufrir, no siempre en silencio y esperar a que se repongan las marcas. Al final el sabotaje de Super mamón quitando las señales no sirve para nada ya que las señales se vuelven a colocar, pero si entre medias pasa algo, habría que ver de quien es la culpa.

En definitiva, una pesadilla que cualquier organizador de carreras de trail conoce bien, y torea como puede y que esperemos que algún día se pueda controlar o limitar.

Desde luego yo personalmente nunca me he encontrado nadie robando mis señales, porque sino seguro que estaría delante de un juez, en este caso yo, pero por agresión, y eso si que está en el Código Penal.

 
Carlos Ultrarun