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Abril 2009 - Atacama Crossing 2009

Cronica de la carrera de 250 kilómetros en autosuficiencia por el desierto de Atacama en Chile.

Por: Carlos Ultrarun

ATACAMA CROSSING 2009 Una carrera salvaje por un desierto, …muy desierto. La edición de este año de Atacama Crossing acaba de terminar con record de participación, no solo general sino también española, 250 kilómetros por el desierto mas seco del mundo dan que pensar y este año la edición ha terminado también con record de retirados, un 22% lo que deja clara la dureza de la prueba. El Atacama Crossing es una prueba por etapas de 250 kilómetros en autosuficiencia alimentária, vamos que cada uno se lleva la alimentación para toda la semana, que se desarrolla en el desierto de Atacama, a norte de Chile., muy cerca de Bolivia. La ciudad mas cercana es San Pedro de Atacama, que estando a 2.300 metros de altura ya presenta el primero de los problemas a los corredores, habituarse a la altitud. Además, el primer día de carrera, el campamento se encuentra situado a 3.200 m, con lo que aumenta el frío y la falta de oxigeno. El primer dia, por si todo esto no fuera suficientemente duro, la mochila, necesaria para llevar todos los elementos obligatorios, tiene su peso máximo, por lo que normalmente, en este tipo de pruebas es este día el mas duro. Desde el campamento, en el conocido valle del arco iris se sale temprano, y después de una buena trepada de un collado unos 350 metros mas alto, se inicia una bajada por un fantástico valle lleno de petroglifos, hasta la entrada del valle de la paciencia, una vaguada de unos 6 kilómetros, que por algo se llama así. De ahí al campo dos no falta mucho y se cumplen enseguida los 40 kilómetros del día. Con un poco de matemática esta claro que para llegar a 250 kilómetros en 6 etapas, de las cuales, la ultima casi no cuanta, porque se hacen solo 10k, y se debe correr un maratón al día. Considerando que la etapa larga se corren 80 Km. en dos días, se nos confirma la media, y sale, …..un palizón. Esta claro que la extendida recomendación de descansar un mes, después de correr un maratón aquí no tiene mucha aplicación, y llegamos en seguida a una definición de esta carrera: locura,…también conocida como ultrafondo. La segunda etapa nos calienta un poco por un sube y baja, hasta que nos introducimos en un espectacular cañón de 80 m de altura, en donde sin ninguna salida posible, debemos recorrer el río Grande cruzándolo a pie un millar de veces y recorriéndolo por el medio otras tantas hasta la salida del valle de la muerte, en donde toca bajar a pico una espectacular duna de arena que con los pies mojados, no es lo mejor para las ampollas. El campamento, al lado de la laguna Tebiquinche es un espectáculo de la naturaleza, paisaje típico de las llanuras atacameñas, con una mezcla de cañas y sequedad absoluta en medio del cual surge una superficie de agua salada, muy salada, que refleja el volcán Licancabur al fondo de la cordillera y realmente nos da una sensación de grandeza. La tercer etapa es una lucha contra la cabeza, y el deseo mas absoluto de abandonar, ya que el terreno es realmente, jodido, podría utilizar otro adjetivo mas literario, pero se me llena la boca de este otro. Una especie de superficie extremadamente irregular, mezcla de barro, cañas altas y bajas y una pizquita de sal, para darle sabor, hacen que sea un infierno. Los casi 40 grados de temperatura y los 3.00 metros de altura no ayudan, de modo que la etapa se convierte en una lucha contra nosotros mismos Al final, los meses de entrenamiento de cada uno, sirven y casi todos los corredores acaban cruzando la llegada de etapa, aunque se nota una calma particular en el campamento. La etapa cuarta es mucho mas variada y aunque la dureza no deja de estar presente, el paisaje es mucho mas variado que la anterior y por lo tanto mucho mas llevadero. Un frondoso cañón en medio del desierto, completamente inesperado y un recorrido por el río, pero por el mismo centro nos refrescan un poco antes de llegar al temido salar, 15 kilómetros de …..sal, y nada mas, a la derecha y a la izquierda solo sal, delante y detrás solo sal, y no precisamente fácil de caminar, ya que estaba formada por unas crostas que se rompían con cierta facilidad y sin avisar. Bueno, si es una de las carreras mas duras del mundo, será por algo. La etapa larga que queda, 80 kilómetros no-stop, aunque se hacen eternos, son mas llevaderos, es la ultima etapa dura, y los que han conseguido sobrevivir la disfrutan lo mas que pueden. La mayoría llega de noche, excepto dos o tres privilegiados, y, siempre hay una parte buena en todo, tienen la oportunidad de admirar la noche del desierto de Atacama, de las mas claras del mundo y debo decir que con total razón. Delante de ese espectáculo, uno se siente pequeño, muy pequeño, quizás por eso me gusta correr por el desierto, porque pone las cosas en su sitio, y te da perspectiva. El dia siguiente es de fiesta, descanso, recuperación y terminar la etapa anterior, según el caso, y según el corredor, hay algunos que hacen un poco de todo, otros, solo dormir. La llegada a San Pedro es apoteósica, una verdadera fiesta en la que todos, desde el primero, el que ha corrido el mas rápido hasta el ultimo, el que probablemente sufrido mas tienen la misma sensación, la inmensa alegría de haber sido capaces de completar la prueba deportiva mas dura del mundo, y no lo digo yo. Carlos Ultrarun Mas información. www.4deserts.com

***Publicado en: Pianeta Running