De Carreras (60 articulo/s)

Septiembre 2007 - Atacama crossing - Chile

Cruzando el desierto mas seco del mundo, el de Atacama en una travesia de 250 kilómetros en autosuficiencia alimentaria.

Por: Carlos Ultrarun

Atacama crossing - Chile Cruzando Chile por una paisaje lunar de arena y sal. No es la primera prueba de 250 kilómetros que corro y espero que no sea la última, pero esta vez estaba especialmente preocupado por un factor principalmente, el frío. En todo América del sur, estaba en pleno apogeo una ola de frío como no se recordaba en mucho tiempo y la palabra clave en una carrera de este tipo es: “autosuficiencia”, es decir, que hay que llevar TODO, lo que se necesita en una mochila durante toda la duración de la prueba por lo que hay que ser extremadamente selectivo con lo que se carga, ya que si queremos correr, la única manera es controlar el peso total de la mochila. Racing the Planet, la organización, no limita el peso, pero las articulaciones de cada corredor ya se encargan de ello de modo que con tanto frío,…no sabia que llevar. La prueba empieza en San Pedro de Atacama, y allí es donde se realizan los controles técnicos. La organización controla absolutamente todo, y de manera minuciosa, controles médicos, el peso de la mochila y por supuesto su contenido, en donde debe sacarse todo el material obligatorio para comprobar que se lleva. Si todo esta correcto, se entrega el dorsal. En un cómodo autocar nos llevan al campamento de la salida, desgraciadamente sin haber resuelto todavía mis dudas sobre el frío, aunque nada mas llegar a “laguna seca” a 3.350m de altitud se me quitan de un plumazo, son las 4 de la tarde y hace bastante frío, además de viento, así que habrá que temer lo peor. La autosuficiencia empieza al día siguiente de manera que hay que aprovechar la cena que nos dan, a base de empanadas chilenas y ensaladas, que no están mal, así que según vamos poniéndonos capas de abrigo, cenamos dentro de las tiendas. La noche es dura, alcanzando los 10º bajo cero dentro de la tienda a eso de las 4 de la mañana, de manera que estamos deseando empezar a correr. La salida es a las 8:00 y creo que todos empezamos demasiado rápido, solo para calentarnos aunque los primeros kilómetros son duros, ya que el terreno es un sube-y-baja con piedras sueltas de fondo. Por fin, después del primer avituallamiento llegamos a un valle abierto donde se puede correr mejor, aunque encontramos petroglifos (dibujos grabados en piedra) de influencia inca, con bastante frecuencia, lo que ralentiza la marcha para poder disfrutarlos. Después del segundo avituallamiento cruzamos un enorme valle, las estribaciones del valle de la Luna y nos adentramos en un cañón que nos conduce al segundo campamento. Un río cercano hace las delicias de este primer día ya que nos permite refrescarnos. Las diferencias térmicas son bestiales ya que de día rondamos los 35 grados, de manera que hay que aguantar también el calor. El segundo día, en el briefing matutino, nos prometen agua, de manera que nos esperamos lo peor. A los tres kilómetros de la salida, ya estamos con los pies mojados, y además en un agua extremadamente fría que nos congela los pies. El río San Pedro va por un estrecho cañón, que se queda a menudo sin orillas por lo que hay que correr a menudo directamente dentro del río. La inmersión en esa temperatura, durante tanto tiempo, hace que al salir no sientas los pies,… lo cual por un lado es bueno, ya que te obliga a correr para recobrar la circulación. Poco a poco el río acaba y empezamos una escalada por el cordón Barros Arana lo que además de subir hasta 3.600m nos da una perspectiva sobre el valle de la muerte que nos deja sin palabras. Una enorme duna es la puerta de entrada al mítico Valle la cual bajamos gritando de placer ante el espectáculo que tenemos delante y después de reponer agua, continuamos en dirección sur por un camino infernal hacia la Laguna Cejas, en donde acamparemos la tercera noche, disfrutando de sus aguas esmeralda y extremadamente saladas. El tercer día es el mas duro, el paisaje es algo mas desértico pero el terreno es durísimo incluso para andar, una especie de montañas de barro mezclado con sal y pequeños brotes de vegetación todo ello compactado y durísimo hace que el avance sea una especie de penoso caminar con gran riesgo de lesión, aunque finalmente nos acercamos a la cordillera del altiplano en donde el terreno se hace mas llevadero hasta el campo cuatro, justo en las faldas del Licancabour. Al día siguiente, la palabra clave que nos perseguirá todo el día es: “salar”, ya que toca cruzarlo, aunque antes seguimos avanzando hacia el sur por el mismo terreno del día anterior y hasta el conocido pueblecito de Toconao, en donde nos dirigimos directos hacia la enorme extensión blanca. El campamento esta el la laguna Tebinquiche y desde que entramos al salar, ese es nuestro objetivo, a unos 15 kilómetros. El avance es extremadamente lento, caminando como podemos entre enormes crestas afiladas de sal endurecida, que si previo aviso se hunden bajo nuestros pies cortándonos las piernas y empapando el calzado que casi no aguanta mas. Alguno hay que se hunde hasta medio muslo y casi necesita ayuda para salir. Por fin la prueba se supera llegamos a uno de los campamentos mas espectaculares al borde de la laguna. El quinto día es la etapa larga, y aunque estaban previstos 65K, debemos recorrer 76 kilómetros, por un cambio en el recorrido. La salida se hace escalonada, de manera que los más lentos de la clasificación salen antes, y lo primero es terminar de recorrer lo que queda del salar, aunque es bastante más llevadero. Un desierto mas “tradicional” con piedras y arena nos recibe durante varios kilómetros en paralelo a la cordillera de la Sal y ya en dirección norte hasta que atravesamos dicha cordillera y nos adentramos poco después en el valle de la luna, ya de noche, lo cual lo hace aún mas atractivo, con el espectacular cielo de Atacama, con millones de estrellas brillando en la oscuridad. Según llegamos, ya tarde, nos derrumbamos en las tiendas y al día siguiente esperamos la llegada de los últimos corredores que han hecho noche en el camino. Solo queda una jornada corta, muy corta, teniendo en cuenta lo que hemos hecho ya y quitando algunos que andan preocupados por las clasificaciones, y deben correr algo mas, para el resto es una fiesta, una gran fiesta en donde se nos hace entrega en cuanto llegamos de la enorme medalla que certifica de alguna manera que hemos completado una de las pruebas de ultrafondo mas duras que se conocen, la cual exhibimos con orgullo. Texto y fotos: Carlos García Prieto DESPIECE 1 El cielo de Atacama San Pedro de Atacama es una zona privilegiada para observar el cielo y sus astros, la claridad del cielo en esta zona del mundo hace que sea el sitio elegido por agencias como la NASA para realizar muchas de sus observaciones. La baja contaminación lumínica garantiza unas optimas condiciones de observación por lo que recomiendo a todos los que tengan un mínimo interés que se hagan con un plano del cielo, …y a disfrutar. Otra opción, que solo se encuentra aquí, es realizar un “tour astronómico”, que comienzan con una explicación geográfica del cielo y sus constelaciones, para luego continuar con las observaciones de objetos realmente impresionantes como los cráteres de la Luna, los anillos de Saturno, los cúmulos de estrellas, galaxias y otras maravillas del universo. DESPIECE 2 San Pedro de Atacama, una base perfecta. Este tipo de carreras esta claro que no son a la vuelta de la esquina, y precisamente por eso, merece la pena, por poco dinero mas, aprovechar al menos otra semana, y San Pedro de Atacama, al norte de Chile, se encuentra en el centro de un montón de sitios fantásticos con nombres de lo mas evocativo, para conocer,… El Valle de la Luna, El Valle de la Muerte, Los Geiseres del Tatío, Las Termas de Puritama, o incluso un sugestivo viaje a la vecina Bolivia para recorrer el Salar de Uyuni y su entorno, un viaje duro, pero que merece la pena.

***Publicado en: Runnner's World