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Febrero 2010 - Columbia Cruce de los Andes

No es facil organizar una prueba en montaña y parece que en el Cruce de los Andes han tenido problemas.

Por: Isabel Aguilar Ortiz

Columbia Cruce de los Andes 2010, un desastre la organización Esta fue una carrera de ultra distancia, multietapas, por parejas que por noveno ano consecutivo se realizo en la cordillera de los andes argentinos los días 5, 6 y 7 del mes de Febrero. Inicialmente la organización estableció un recorrido de 100 km, días antes de su inicio se estableció que el kilometraje por día seria de 29, 23 y 37 km, casi 90 km, pero el kilometraje definitivo fue superior a los 100 km. Iniciamos esta carrera mas de 1500 participantes acompañados por un clima lluvioso. Durante el recorrido en la primer etapa se formo una fila de mas de una hora para cruzar un puente, una fila de mas de una hora para cruzar un lago en 3 lanchitas que solo podían transportar por viaje a 13 personas, para colmo, en un momento se acabo el combustible de las lanchas así que varios participantes tuvieron que hacer un recorrido adicional de 8 km para llegar a la meta. Las filas formadas en varios puntos para poder ascender y descender por caminos bastante resbalosos, para cruzar caminos llenos de lodo y fango, para cruzar arroyos y esperando que participantes poco aptos pudieran avanzar, genero tiempos muertos excesivos. Durante el almuerzo de este día espere más de una hora para recibir un plato de pasta caliente, otra hora para recibir bebida caliente y una adicional para lavar mis platos, ¡solo una fila para atender más de 1500 participantes! En la segunda etapa de montana se formo una fila unos metros adelante del arranque porque el primer ascenso estaba muy resbaloso debido a las lluvias, a que algunas personas llevaron tenis con suelas casi lisas, sin bastones, sin condición física y negados a dejarse rebasar. En más de una ocasión vi como algunos corredores inexpertos resbalaban y se llevaban a su paso a otros competidores. Debido a la lluvia tan constante y fuerte uno de los camiones que trasladaban los contenedores se desbarranco por un puente que se rompió, ante esta situación los organizadores decidieron establecer dos campamentos para la segunda etapa. Cuando cruce la meta en la segunda etapa no encontré mi contenedor y se me informo que debía trasladarme al segundo campamento, nos llevaron ante la lluvia constante en un camión que parecía todo el tiempo también desbarrancarse. Bajamos en un punto donde segura estaba encontraría mi contenedor y podría armar mi carpa, pues no, tuvimos que caminar durante mas de 4 km para llegar a nuestros contenedores, esta situación continuo aumentando el enojo de los participantes. Durante la tarde y noche de este segundo día, alrededor de 400 participantes abandonaron la competencia. En la tercera etapa continuaron las filas para subir y bajar por lomas, para cruzar zonas con lodo, fango, en este momento mi paciencia ya estaba en calma con tanta fila. Cruce la meta en perfectas condiciones, me entrevistaron los del canal de televisión TRU TV, recibo mi medalla, hago los tramites en el paso fronterizo y voy feliz a recibir mi comida que pague, pero con sorpresa me encuentro con arroz agrio, agua y gaseosas embotelladas en un torrencial de lluvia y mientras tanto yo con un porcentaje de grasa del 8.7% intentando controlar ese frio tan espantoso. Espere más de 5 horas desde que cruce la meta para poder tomar un transporte que me llevara de regreso a Bariloche, durante este tiempo, algunas personas terminaron con hipotermia severa por lo que fueron trasladadas en ambulancia, a otras la policía fronteriza de Chile les permitió ingresar a su caseta de vigilancia, el resto continuamos mojándonos, muchísima gente.. Después de tantas horas de espera llego una buseta para transporta a solo 10 personas, entre los participantes empezaron a pelearse por el cupo, hubo groserías contra el conductor, contra la persona que trataba de organizar el viaje, contra las voluntarias, como se dice la cosa se puso color de hormiga. Finalmente logre subirme a una buseta que viajo durante 3 hrs para llegar al hotel de Bariloche, llegue a mi habitación a las 11:30 de la noche. Al día siguiente fui a recoger mis pertenencias de los contenedores y con sorpresa encontré varios de estos abiertos, sin número, objetos tirados y nadie controlando el retiro de pertenencias... En el aeropuerto, donde tomaría el vuelo de regreso a Buenos Aires, me entere de que el organizador de la carrera tratando de resolver tanto problema en uno de sus viajes se desbarranco., de que un participante que estaba en la posición 600 en el primer día e iba muy retrasado en la segunda etapa, le cortaron camino entrando a la meta mucho antes y ganándose un puesto 200 al final de la segunda etapa, también de un maratonista experto que por salir un poco tarde se topo con un contingente de personas que no lo dejaron pasar por lo que perdió entre 40 y 50 minutos, también de que personas el día que termino la carrera llegaron a las 3:30 de la madrugada al hotel. La premiación la realizaron en absoluta reserva y nadie de la organización se presento, fueron voluntarias quienes estuvieron presentes, el enojo de los participantes fue descomunal. La noche anterior al inicio de la carrera tuve la oportunidad de hablar con el organizador y fue muy atento, amable, servicial. Yo le pregunte ¿en una frase como defines la carrera? me dijo: “prepárense porque será algo verdaderamente duro, complicado y exigente” Muchos de los participantes se han organizado para emitir quejas, demandas, yo por este medio expreso mi mas enérgica protesta por EL DESASTRE DE ORGANIZACIÓN. A pesar de que mi campaneo de equipo me abandono, al clima, a la compañía de participantes pesimamente entrenados y a las ineficiencias de la organización que llevo a este evento a una completa deshumanización, para mí esta carrera fue espectacular.