Una carrera sin sentido

Ultras sin sentido

Abril 2019

o ¿Porqué la Barkley Maratón es una idiotez?

Como todo texto escrito por cualquier periodista, expresa la opinión del autor y por lo tanto lo que a continuación escribo, expresa una opinión con la que el lector puede no estar de acuerdo.

 

La Barkley Maraton es una supuesta carrera de Trail en lo más profundo de Tennessee en los Estados Unidos. A un par de americanos, Laz Cantrell y Karl Henn se les ocurrió la idea de una carrera de 100 millas a completar en 60 horas y que reviviera la fuga protagonizada por James Earl Rays, el asesino de Martin Luther King que escapó de la penitenciaría de Brushy Mountain State en Tennessee, donde se encarcelaba a los peores criminales al estar enclavada en medio de unas montañas con espesa vegetación, conocidas como el tercer muro de la prisión. 

Fue capturado 54 horas después a tan solo 14 kilómetros, ya que el terreno del parque de Frozen Head había cumplido su misión, imposibilitando la huida de tan mediático asesino.

 

La supuesta carrera inventada por estos dos cracks mezcla en teoría la resistencia con la orientación, ya que se realiza sin ayuda de sistemas de navegación por gps, tan solo se puede utilizar un mapa y una brújula y los puntos de control son libros que traen los propios competidores y de los que cada corredor debe arrancar las hojas correspondientes con el número de dorsal, que demuestran el paso por los distintos puntos.

 

Las excentricidades de los “inventores” de este engendro es digna de una película de esas de arte y ensayo que nadie entiende….:
-   No hay una página web con información sobre la carrera, (para que?, total, no sirve.)

  • No se sabe en que fecha será. (Que se fastidie el que quiera saberlo…)
  • El plazo de inscripción dura 5 segundos. (No hace falta mas no?)
  • No hay una hora fija para la salida., (Hombre, si no hay día, sería raro que hubiera hora.)
  • Si un corredor repite, debe que llevarle al organizador algún artículo que le evite ir a la tienda, como una camisa o unos calcetines. (Encima un rata.)
  • El premio es que puedes dejar de correr. (Sin palabras.)

y encima en un alarde de ignorancia, típico americano, el director de carrera responde que: “pensaba que todas las grandes carreras empezaban de esa forma”, con un par.

 

En realidad es mas que probable que esto sea un problema solo mío, pero en mi mente enferma he pensado que una carrera debería consistir en una prueba deportiva en un terreno excepcionalmente bonito y con una dureza relativamente factible, es decir si es una carrera extrema, el DNF puede andar por el 50%, si es una carrera dura, los que NO terminen la carrera pueden estar entre el 20 y el 40%, y si es una carrera sencilla, pues en torno a un 10%.

 

Todo organizador debe premiar el esfuerzo haciendo posible completar la prueba que siempre habrá costado tanto entrenar. 

En mi opinión, porcentajes mas altos de estos son completamente culpa de la organización, la capacidad de los corredores no tiene nada que ver y es triste plantear un reto imposible.


Para plantear un reto imposible no hace falta irse a Tennessee, ni cepillarse a Martin Luther King, que ya le da lo mismo al pobre, basta reunir una serie de condiciones cuanto mas ridículas mejor a la vez que imposibles y montar una prueba que desgraciadamente en este loco mundo que nos ha tocado vivir, es hasta probable que capte mas atención que otras pruebas maravillosas organizadas de manera impecable.

 

Veamos algunos ejemplos, próximo trail: 

Consistirá en una carrera que no se informará ni de donde es, hasta que al director de carrera le venga una infección de orina.
El recorrido es siguiendo la ruta de la última fuga del Lute, por supuesto secreto y habrá que realizar 14.000 kilómetros con una matricula de Soria como único alimento en menos de poco tiempo. Ni siquiera alguien como Steelman podría afrontar un reto semejante.

 

y otra más sencilla, para no asustar a nadie: Parque del retiro, Madrid.
Amanecer del 28 de Febrero, 12 vueltas en 10 minutos vestido de cofrade. A ver si hay quien la completa.

 

La pregunta es, ¿de verdad debería hacerme famoso por inventar una tontería semejante?

 

Como he dicho al empezar, esto es solo una opinión, que probablemente nadie estará de acuerdo, ya que la supuesta carrera esta haciéndose cada vez mas famosa, pero por mi parte, me da mucha pena que los usuarios no le den la espalda a retos caprichosos e imposibles como la Barkley Maraton, solo 15 personas la han completado en 30 años de existencia !!!!, por Dios, es ridículo……

 

100KM OF NAMIB DESERT THE ULTIMATE RUNNING HOLIDAY

enero 2019

Rebeca Ehrnrooth nos cuenta su experiencia en la 100km of Namib Desert 2018

Ever felt like combining running in an epically scenic environment as well as enjoying a luxury lodge? The 100km of Namib Desertmight be the right option for you!

After doing many wonderful running holidays usually involving self-sufficiency, carrying a sleeping bag and mat, the combination of running and pure indulgence was tempting.

I signed up for the 100km of Namib Desert which is a four-stage race covering 15km, 42km, 26km and 21km. The stages are varied; one savanna stage, a marathon mountain ridge stage, a canyon stage and a sand dune stage starting at Dune 45 and then climbing Big Daddy – the largest sand dune in the world. Each segment had a varying degree of soft sand so desert gaiters were highly recommended. The route changes slightly every year.

The race had aid stations roughly every 10km, and in between water points there were staff offering the possibility of extra fluids or words of encouragement.

The trip wasn’t marketed as a safari but wildlife was ample while running. I passed springboks, oryxes, ostriches, monkeys and buffaloes – only cute animals no dangerous ones. Acacia trees and Welwitschia, both symbols of Namibia, enriched the scenery. The nature, combined with sunsets and sunrises, was magical. There was one evening run and three early morning runs. As the last marathon runner finished the temperature hit 48C – light, sun protective clothing was a must.

Participants stayed at the Sossusvlei lodge. The property is vast, spanning 40,000 hectares. The staff showcased the spirit of Africa, being friendly, helpful and always smiling. During the bush camp dinner and start of the first stage, we enjoyed local singing and dancing as we set off.

There were gourmet meals and for the exotic eater there were kudu, crocodile, zebra and springbok meats to try. The juicy Namibian melons were the sweetest I had ever tried. All meals were home cooked. The lodge pool was an oasis at midday. Even after meticulously applying SPF 50 sun protection lotion you returned with a deep tan. During the rest periods between stages you could take scenic flight tours to see seals on Namibia’s coast, spectacular canyons and majestic sand dunes or explore the nearby nature with the local wranglers. The race was small and international, welcoming all abilities from walkers to ambitious runners. There was something for everyone.

Namibia is three times the size of the UK with a population of 2.5 million.  The country is peaceful and safe. The wilderness and immense landscape were spellbinding. Visiting Sossusvlei and Windhoek only took you to the middle part of the country. Namibia is far away. I flew to Windhoek from London via Doha. With participants arriving on different flights and some inevitable delays, the Zitoway organising team pulled strings to make the programme smooth. The Zitoway team consists of Italians (Andrea, Adriano and Manuel), a Spaniard (Carlos) and a local (Nel) all passionate to give each runner an unforgettable experience. There were generous goodie bags for each runner with three t-shirts and Sahara caps. Finishing medals were awarded to all participants with special trophies to the top three men and women as well as numerous special prizes.

The final night was in Windhoek with a last celebration dinner and a short city tour.

The hospitality, warmth of the locals and fellow participants, colours and nature made the trip extraordinarily memorable.

I discovered that indulgence doesn’t come cheap. The price is less than the Marathon des Sables but pricier than the average running week.  On the other hand, once in Namibia, it was all-inclusive except drinks. Useful advice was that the tap water is drinkable. Don’t forget the kidney belt for the lorry bus ride between Windhoek and Sossusvlei! It was a bumpy ride with incredible views.

In the end, therunning, indulgent, adventurous experience was worth every penny. The 100km of Namib Desert dazzled. If I had more time, I’d have added a week of sightseeing in Namibia exploring new trails.

Note: Namib 100km takes place annually in December.