Pianeta Running (25 articulo/s)

Octubre 2008 - Sahara Race 2008

Cronica de la Sahara Race 2008, carrera de 250 Km en autosuficiencia por el desierto blanco en Egipto.

SAHARA RACE 2008 CORRIENDO con DEAN KARNACES POR LA LUNA El cuarto reto de Dean Karnaces se ha desarrollado en el norte de África. Después de correr en el desierto de Atacama, en Chile en el del Gobi, en China, y en Estados Unidos, en el valle de la muerte, la cuarta prueba de este conocido Ultrafondista americano, le lleva a Egipto, en donde la organización Racing the Planet ha planteado una carrera de 250 kilómetros en autosuficiencia alimentária. LA CARRERA Después de un largo viaje en autocar desde El Cairo, nos trasladan al primer campamento de la SAHARA RACE, una de las pruebas de la serie “4 Desiertos” que organiza Racing the Planet. La serie de carreras se compone de 4 pruebas en los entornos mas hostiles del globo, y quien mejor que Dean Karnazes para realizar la machada, correrlas todas en un solo año. No contento con eso añade la Badwater, una carrera monoetapa de 217 Kilómetros en el Valle de la Muerte (USA). El Sahara Race se corre todos los años en la zona del Desierto Blanco o Sahara EL GUEDIDA que es una gran extensión de arena muy fina y suave, con una serie de formaciones rocosas de piedra calcárea totalmente blanca, a las que la erosión del viento y la arena han dado formas curiosas y diversas. El primer campo no esta muy lejos de la única carretera, pero basta para tener la sensación de estar en medio de ninguna parte, y un manto de estrellas nos sirve de techo en nuestro ultima comida a cargo de la organización, ya que la maldita palabreja esa de “autosuficiencia” quiere decir, que tendremos que cargar con todo lo que necesitemos durante toda la semana, ya que la organización aparte de una tienda para cobijarnos de noche, solo nos dará el agua. La primera etapa, de 38 kilómetros, inicia con calma ya que hay que esperar a las autoridades egipcias para que se hagan la foto, no van a ser distintos de los políticos europeos….pero por fin se da la salida y las ilusiones de meses de entrenamiento se ven cumplidas. Cada uno con su peso, intentamos coger nuestro ritmo y ajustar el equipo con el que compartiremos toda la semana, y poco a poco el desierto se abre ante nosotros. El recorrido esta marcado por unas banderas de brillante color rosa que aprenderemos a encontrar incluso de noche y aunque realmente al principio no hacen mucha falta por el gran numero de corredores, conviene recordar que hasta los mejores se pueden perder y es mas que recomendable comprobar personalmente que vamos por el buen camino. Lo había visto en fotografías, pero la sensación de correr por este desierto es algo único, la imaginación se desborda y empiezas a imaginar a ObiOneKenubi que sale detrás de alguna de las infinitas formaciones calcáreas de este paraíso con su nave, ….es algo extraño, no es un entorno que nos resulte de ningún modo asimilable a algún otro. Los avituallamientos se empiezan a suceder y empezamos a notar el cansancio, sobre todo con la mochila a tope. La gente se trae de todo al desierto, los pesos van desde 6,5 kilos hasta los 16 pasados, y eso se nota a la hora de correr y se notará mucho mas en un par de días con las ampollas. CP1, CP2 y solo nos quedan 12Km para llegar, es curioso que en estas carreras, o aventuras para ser mas preciso, uno corre un maratón después de otro, como si tal cosa, y como caminando se hace el camino, finalmente aparece el ansiado Campo 1, en medio de dos magnificas torres calizas. En el campamento, la vida sigue una rutina mas o menos conocida, y que cada uno se personaliza en base a sus gustos, aunque lo normal es que al llegar se este deseando comer algo decente, y la palabra decente es algo relativo en el desierto. No se lo que llevará Dean, pero yo no viajo sin Jamón Serrano de manera que esa es la base de mi comida, junto con un caldo y algunos colines. El rosario de corredores que van llegando se alarga durante todo el día, y considerando que la diferencia entre los mas rápidos y los mas lentos es considerable, estos últimos llegan casi al atardecer, aunque en general todos animamos a los que van completando cada etapa. Si el amanecer en este desierto es magnifico, el atardecer nos deja a todos con la boca abierta, con los cambios de color de las rocas, la arena y el propio cielo, y es algo indescriptible sentarse alrededor del fuego del campamento para cenar junto al resto, y compartir las experiencias del día aprovechando el mágico momento. Los corredores vienen de todo el mundo y aunque el idioma para entenderse es el ingles, hay siempre alguno dispuesto a practicar sus conocimientos de español, de manera que las veladas son realmente amenas. La vida, lógicamente se hace con la luz solar y el primer día se hace extraño que nos estemos planteando ir a dormir a las 7 de la tarde, pero pronto nos habituaremos a este horario, ya que los demás días, las etapas empiezan a las 7 de la mañana, y por lo tanto, la diana suena temprano. La segunda etapa es mas o menos igual de larga que la primera, pero el calor hace acto de presencia, y combinado con los excesos del primer día, el recorrido se hace mucho mas duro. La atención en los avituallamientos es magnifica, pero al final es solo agua lo que nos ofrecen, de manera que después de un breve descanso de minutos en cada uno continuamos el paso y procuramos avanzar lo mas deprisa posible. Las crisis van y vienen y hay que saber asumirlas, analizarlas y sobreponerte a ellas, y en los últimos kilómetros, sufro una de las gordas, que la vista a lo lejos del segundo campo me hace capear, con mas o menos fortuna. El campamento es como un oasis de seguridad y descanso en medio de la nada, de manera que disfrutamos de esa paz y nos recuperamos para afrontar el resto, que queda mucho… Por las tardes es cuando el equipo medico, especializado en medicina deportiva y de urgencias, trabaja mas, y las dos tiendas de campaña empiezan a llenarse, aunque no tanto como la de comunicaciones, que los emails de animo de casa son algo maravilloso. ETAPA 3 Un poco menos que un maratón tradicional nos espera en el tercer dia de carrera, cuando las fuerzas empiezan ya a flaquear, aunque el hecho de que el peso de la mochila tambien flaquea siempre anima, de manera que apretamos los dientes y ….a correr!! Después de los primeros kilómetros de desierto entre piedras y arena, y sobrepasar el primer CP, llegamos a un paisaje realmente memorable. Una especie de loma enorme, toda de arena, con una suave pendiente redondeada y sin limites aparentes se abre ante nosotros. Las pisadas de los corredores precedentes, se pierden en la inmensidad del paisaje y de hecho si concentramos la mirada, se les puede ver a lo lejos, …pequeñitos, muy pequeñitos, …. Correr por este paisaje sin referencias es curioso, acostumbrado a tener siempre algo en donde fijar la atención, aquí se navega mas que se corre, intentando alcanzar las banderitas que nos guian por el mar de arena. Poco a poco, una cadena de dunas va apareciendo al fondo, hasta hacerse mas grandes, y como todas las mañanas nos explican el recorrido, ya sabemos nuestro destino. Correr por la afilada arista de una duna es siempre magnifico, con las dos vertientes del mundo a cada lado y nosotros, en medio, que nos desplazamos por medio del filo, y si al fondo, vemos ya el campamento, es todavía mejor. El tercer campamento esta justo al lado de una largísima duna que nos ofrece un atardecer extraordinario, con casi todos los corredores subidos en ella para disfrutarlo. La ETAPA cuarta, es dura, no porque sea excepcionalmente larga, ya que vuelven a ser uno 39 kilómetros, pero al día siguiente, tenemos la etapa larga, de 100 kilómetros y conviene guardar energía. De hecho, he tenido el placer de compartir con el amigo Dean, casi la mitad de la etapa, lo cual me hizo pensar si era el, el que iba despacio, o quizás yo, que iba demasiado rápido. Aparte de un fantástico oasis en medio, justo en el segundo control, el resto, es desierto, al mas puro estilo. Una vez fuera del desierto blanco, el desierto se vuelve reconocible, y quizás menos sorprendente. El campamento está en las faldas de una meseta, que será nuestro objetivo al día siguiente, y considerando la dureza de la prueba, se nota una especie de calma nerviosa esa tarde en el campamento, por otra parte, quizás uno de los mas espectaculares, en cuanto a entorno. Y por fin llega el temido dia de los 100kilómetros, la salida se hace en dos mitades, la mayoría de corredores a las 8 de la mañana y los de cabeza, salimos a las 10:00, de manera que tenemos dos horas después de animar a los compañeros de fatigas, para ….ponernos nerviosos….. La prueba, a priori, parece interminable, y se nota en la salida que todos la tomamos con mucha calma, …pero mucha mucha. El calor promete ser elevado y corremos por una meseta relativamente plana, y la primera sorpresa es que al alcanzar la cota de la meseta, os recibe un ligero viento, que por un lado nos refrescará el camino, pero por otro lado, aumenta la deshidratación, aparte del pequeño detalle que sopla en contra. En cualquier caso, esto es lo que hay, asi que apretamos los dientes, y en marcha. Seguimos, casi todos, un planteamiento de correr en los tramos mas favorables y caminar en los menos, para minimizar el consumo de energía, y poco a poco los kilómetros van pasando y vamos dejando atrás los puntos de control, 20, 30, 40, 50, ……hasta que se hace de noche, y empieza, para mi gusto, una de las partes mas bonitas de las carreras de aventura, correr en la oscuridad. Esta noche no hay luna, y por tanto la oscuridad es mas intensa, y las estrellas se ven a millones. El sendero, ligeramente mas claro, se deja seguir incluso a oscuras, de manera que de vez en cuando, apago el frotal, para tener esa sensación de …”que grande es el universo…” cuando uno se ve debajo de un cielo asi. Un millón de kilómetros después de la salida, eso parece, ….descendemos de la meseta y después de una interminable ultima parte, por arena blanda, llegamos al campamento, …agotados, pero con ganas de correr, por lo que la sonrisa todavía aflora en la cara, ….hemos terminado!!, la etapa larga esta hecha….. El cansancio hace que sintamos enseguida el frio de la noche, de manera que nos cambiamos la ropa mojada de la carrera, y a dormir, ….que ya es tarde, aunque esa noche no es que se duerme mucho, ya que a lo largo de toda la noche y gran parte del dia anterior van llegando el resto de corredores, a los que se anima por la azaña. Este campamento no es el de ayer, aunque el entorno no es tan atractivo y salvaje, el animo es mucho mayor…..ya esta, solo quedan 5 kilómetros de mañana y hemos completado la hazaña. Dicho y hecho, después de un madrugón y el correspondiente traslado en autocar hasta El Cairo, nos encontramos en la salida de la ultima etapa de la Sahara Race. 5 kilómetros por las inmediaciones de El Cairo, que no destaca por ser una ciudad muy limpia, pero en cuanto a la segunda curva, aparecen ya las pirámides de Giza, …..la magia del entorno, nos envuelve a todos. Correr al lado de estas estructuras milenarias, después de haber recorrido 245 kilómetros por el desierto merece la pena, …… La llegada, apoteósica, con una vista memorable de la ultima de las 7 maravillas hace que merezca la pena el esfuerzo y el cansancio de la ultima semana, bueno, eso, y la pizza y la cerveza que nos ofrecen a la llegada.