Trail (10 articulo/s)

Noviembre 2005 - Reunion en la Diagonal

La carrera de montaña mas representativa, la Diagonal de los locos, que se corre atraversando la isla de Reunión, en medio del Oceano Indico

La Diagonal de los locos A la organización le gusta alardear de que es la carrera más dura del mundo y la verdad es que después de haberla corrido, no puedo estar más de acuerdo, aunque creo que la palabra exacta es “EPICA” 140 kilómetros en una sola etapa con 16.000 metros de desnivel acumulado, garantizan el sufrimiento más absoluto, tanto físico como mental y ponen a prueba cualquier entrenamiento. Durante algo más de 43 horas he tenido el placer de formar parte de los 2.050 locos que tomaron la salida de la duodécima edición de esta carrera extrema. La isla de Reunión es un territorio francés de ultramar, se encuentra a unos 700 Km. al este de Madagascar y forma parte con Mauricio y Rodríguez de las islas Mascareñas, es un lugar insólito e inclasificable que cuenta con las mayores cumbres del Océano Índico y no es conocida en el mundo por sus playas, sino precisamente por sus montañas, por su volcán activo, el Piton de la Fournaise, y por sus profundos acantilados. En esta pequeña isla se desarrolla desde hace 12 años lo que se bautizo como “la diagonal de los locos”, la carrera más increíble y descabellada en la que he tenido el placer de participar. Los habitantes de Reunión participan en masa en este evento, o como competidores o como voluntarios o como público apoyando a todos y cada uno de los corredores y a pesar de ser una carrera de extrema dificultad, para los residentes en la isla se debe realizar un sorteo, ya que el número de inscritos supera el aforo de la organización. Normalmente, los inscritos en una carrera de estas características no superan nunca el millar, pero sorprendentemente en este caso son casi 3.000 almas las que año tras año se enfrentan a las penurias del recorrido seleccionado por la organización, entre los participantes en el Grand Raid y los que se “conforman” con correr solo 70 Km. del Semi Raid. La entrega del dorsal se realiza con algún problema de aglomeraciones aunque la proximidad de la carrera y el ambiente cordial que se respira facilitan el trámite. La carrera es, según el reglamento, de autosuficiencia alimentaria, aunque existen innumerables puestos de avituallamiento con comida suficiente para que solo sea necesario llevar una pequeña cantidad para casos de emergencia. El reglamento contempla algunas pocas cosas obligatorias que no pesan mucho, por lo que con una pequeña mochila de unos 2 o 3 kilos se carga con todo el equipo necesario. Además, la organización pone a disposición de los corredores un servicio de transporte de bolsas con equipo personal a 4 puntos de la carrera, por lo que preparando unos sacos con el nombre y donde deben ser entregados, uno puede encontrarse con una buenísima sorpresa en el momento mas critico de la carrera, sin necesidad de cargar con ello…una simple camiseta seca de repuesto en determinado momento puede valer mas que el oro… Un autocar de la organización nos transporta al punto de salida y a las 4:00 en punto, con la adrenalina a tope, 2.050 corredores salimos en tromba intentando encontrar nuestro ritmo. La imagen de miles de frontales encendidos corriendo por un camino entre cañas de azúcar de mas dos metros de alto y un cielo cuajado de estrellas como techo la tendré siempre en mi memoria como una de las mas maravillosas que recuerdo, aunque no la única que me ofrecerá esta carrera. La salida se realiza al nivel prácticamente del mar y en poco más de 20 kilómetros hay que subir a más de 2.200 metros. Al ser el inicio de la carrera todavía vamos relativamente juntos y se comienzan a producir aglomeraciones en algunos pasos casi de escalada que por un lado permiten tomar un respiro. Llegamos a la zona volcánica de la isla, de la selva tropical al inicio de la carrera pasamos a correr por Marte en cuestión de 2 kilómetros. Estamos a 2.400 metros y la zona relativamente llana se agradece. El sendero paralelo al cráter del “Piton de la Fournaise”, el volcán activo de la isla es impresionante, una serpiente interminable de corredores se mueve a lo largo del desfiladero de rocas volcánicas y un polvo de color marrón que lo cubre todo. La montaña va dejando paso a unas suaves laderas verdes con vacas pastando…de repente estamos corriendo en medio de Irlanda!!!!. Esta es una zona rompepiernas, con subidas y bajadas constantes, y cambios de superficie del terreno hace que resulte agotadora, aunque poco a poco llego a Mare a Boue, el primer punto de control “especial” donde recojo una bolsa con algo de ropa seca y el arma secreta del corredor de ultrafondo…el jamón serrano. Cada porción de energía repuesta la gasto de nuevo en lo que se convierte casi en una escalada al pico de Kerveguen de mas de 1.000 m. y el posterior descenso vertiginoso a Cilaos, mas o menos media carrera. Todas las articulaciones, y sobre todo las rodillas me duelen horriblemente, llevo 67 kilómetros y 18 horas de carrera ininterrumpida y son las 8 de la noche. Después de un breve reposo, y de abrigarme hasta las cejas para combatir el extremo frío nocturno de las montañas emprendo el camino hacia el Col Taïbit, un impresionante pico de 2.080 metros que me obliga a subir unos 1.300 metros desde donde estoy. ¡¡¡Nunca he pasado tanto frío en una isla tropical!!! Las subidas y bajadas se hacen interminables y la oscuridad le da un cierto carácter hipnótico a la carrera. Los puntos de control se suceden y finalmente amanece en pleno circo de Mafate, una de las zonas más salvajes de la isla que carece totalmente de carreteras de acceso. Desciendo bastante deprisa por los verticales acantilados hasta encontrarme con un sendero, que me lleva a Deux Bras, el penúltimo punto clave de descanso. Llevo 31 horas y 16 minutos en carrera Una comida, un masaje, un cambio de ropa y más jamón serrano de Sánchez Alcaraz, aunque no en ese orden, fueron decisivos para que después de una hora y media salga dispuesto a acabar la carrera con las pilas cargadas. Nada mas salir, un ascenso de 900 metros hasta Dos d´Ane, una preciosa localidad aparentemente muy cercana a la llegada, (todavía quedaban 32 K.), por un camino de montaña muy estrecho y aéreo y después otro al siguiente pico, el Piton Bazard de 1.400 m. Un interminable recorrido de 13 kilómetros por la reserva natural de “La Roche Ecrite” con un bosque tropical absolutamente increíble y una bajada por un cerrado bosque de pinos poco después me permitieron alcanzar a las 21:25 el punto de control de “Colorado” donde un voluntario sonriendo me dijo: -“Animo, en hora y media has llegado”….. Me le quede mirando a la cara y de repente me di cuenta…, después de mas de 41 horas de carrera el cuerpo esta sometido a un cansancio tal que hay una especie de “mecanismo automático de movimiento”, no sabes como... pero te desplazas…. Fue como salir de un sueño, la hora y media mas rápida de mi vida por un estrecho camino que al poco rato se abre dejando todo St Denis a tus pies. El codiciado estadio de La Redoute se encuentra a pocos metros por debajo y aunque dan ganas de saltar, no queda más remedio que dar unas interminables revueltas por la ladera llena de piedras hasta que sin darte cuenta estas en la carretera. Allí se te eriza el pelo, miles de Reunioneses están animando, parece como si pudieses dejar de correr y sus voces te llevarían solas. El cariño que destilan sus gritos de apoyo te empujan los últimos metros y sin querer te ves tele transportado a la entrada del estadio. Allí la emoción hace que las lágrimas te asomen por los ojos y una sonrisa de oreja a oreja te cubra la cara. 43 horas, 4 minutos y 48 segundos desde la salida, marcaba el crono cuando crucé la línea de meta de esta durísima y además maravillosa carrera que tengo intención de volver a correr. El primer clasificado, local, terminó en 20 horas y el último en 60h 25´ De los 2.050 que salimos, solo 1.383 llegamos al final, en mi humilde opinión, yo también creo que es la carrera mas dura del mundo. Contacto: www.grandraid-reunion.com Carlos García Prieto 91.3197400