100km del Sahara 2026
Los 100 km del Sahara han vuelto a cumplir su promesa: cinco etapas, un desierto que espectacular y un pelotón que terminó más unido de lo que empezó. Esta edición estrenó un recorrido renovado respecto al año pasado, con cambios en el orden y el diseño de las etapas pensados para que cada jornada tuviera su propio carácter. Desde la Zitoway, a cargo del diseño y el trazado como es habitual, el objetivo fue claro: que los corredores vivieran el Sahara en todas sus caras, del palmeral a la duna, del calor del mediodía a la noche estrellada.

Tunez
un país desconocido para el turismo español, pero con mucho que ofrecer.

Gastronomia
muy interesante con especialidades locales apetitosas.

Su gente
es amable y están felices de recibir gente de fuera y enseñar sus costumbres.
Etapa 1: 9 km entre las palmeras de Douz
La carrera arrancó a la sombra del palmeral de Douz, la puerta del Sahara tunecino. Nueve kilómetros entre palmeras, acequias y caminos de arena compacta que sirvieron para soltar piernas y tomar el pulso al desierto.
Pero esta primera toma de contacto tenía más miga de lo que parecía. Era la etapa clasificatoria para la salida de la maratón del día siguiente, así que cada segundo contaba. Muchos corredores salieron prudentes, conscientes de lo que venía; otros apretaron desde el primer metro para ganarse una buena posición en la parrilla. La estrategia ha sido la clave.

Douz
es la “Puerta del Desierto” y qué mejor sitio para completar la primera etapa de la carrera.

El parmeral
es el lugar elegido para la primera etapa y los rincones por los que se corre son excepcionales.

Momentos
de vida cotidiana suceden delante de los ojos de los corredores mientras recorren los 9km.
Etapa 2: la maratón, contra el calor y la arena
La segunda etapa fue la gran prueba de fuego de la edición. Una maratón completa con un formato singular: salidas escalonadas cada dos minutos, en orden inverso a la clasificación de la víspera. Los últimos de Douz partían primero y los más rápidos cerraban la fila, convertidos en cazadores durante toda la jornada.
El desierto se encargó de endurecer el guion. Al calor intenso se sumó un viento fuerte que levantó la arena y la convirtió en un enemigo más. Las ráfagas borraban las huellas, picaban en la cara y obligaban a correr con buff y gafas, la cabeza gacha y la mirada pendiente de las balizas.
Fue una etapa de supervivencia más que de ritmo. Los avituallamientos se convirtieron en pequeños refugios y la gestión del agua marcó la diferencia. La llegada al campamento Tiniri, tras horas de lucha contra los elementos, fue para muchos el momento más emotivo de toda la semana.

El Cafe du Parc
histórica localización en medio del desierto es el punto de salida de la maratón.

El Parque Nacional Jbil
lo cruza la carrera y un paisaje desértico acompaña a los corredores es su camino.

Las condiciones meteorológicas
son duras y el fuerte viento no ayuda a hacer la maratón mas sencilla, sino mas bien lo contrario.
Etapa 3: Tembaine, la gran duna y el pozo de Bir Kebish
Con las piernas aún cargadas, la tercera etapa propuso 24 kilómetros de puro paisaje sahariano. El recorrido salía de Tiniri en busca de la montaña de Tembaine, el gran hito rocoso de la zona, con una subida exigente entre piedra y arena.
La recompensa llegaba arriba. Las vistas sobre el mar de dunas justificaban cada paso, y el descenso por la vertiente oeste, a través de una duna espectacular, fue uno de los momentos más celebrados de la carrera. Bajar corriendo por la arena blanda, casi flotando, es una sensación que solo el desierto regala.
Desde allí, el trazado ponía rumbo al pozo de Bir Kebish, punto de vida en mitad de la nada, antes de regresar al campamento.

El campamento Tiniri
es la salida y la llegada de la etapa.

La subida a Tembaine
por un sendero rocoso es impresionante por las vistas que ofrece.

Aunque la bajada
es lo que mas recuerdan todos, corriendo a tope por la duna hacia la bandera que indica la pista.
Etapa 4: la nocturna en torno al campamento
La jornada no terminaba con el sol. Esa misma noche se disputó la cuarta etapa, una nocturna en torno al campamento Tiniri. Los frontales dibujaron una línea de luz sobre la arena bajo un cielo plagado de estrellas.
Correr en el Sahara de noche, en silencio y con el fresco, es otra carrera distinta. Las dunas cambian de forma a la luz de la linterna y cada baliza se convierte en un faro. Para muchos fue la experiencia que más recordarán de esta edición.

Las dunas
son las protagonistas de esta carrera, algunas veces se odian otras se aman, pero están siempre presentes.

La noche
cambia la luz y cambia la perspectiva de las cosas hasta el punto de hacerlo mágico.

Una buena cena
espera a los corredores después de la etapa nocturna y se aprecia de sobremanera.
Etapa 5: 15 km de despedida en torno a Tiniri
La última etapa, de 15 kilómetros, dibujó un circuito en torno al campamento Tiniri. Un recorrido para disfrutar, con el cansancio acumulado en el cuerpo pero con la meta ya a la vista.
Fue la etapa de los abrazos y de las últimas fuerzas. Unos apuraron sus opciones en la clasificación; otros simplemente saborearon cada kilómetro, conscientes de que el Sahara se despedía. La llegada final a Tiniri, entre aplausos de corredores, voluntarios y equipo de organización, cerró una edición intensa y memorable.

Las marcas
de la carrera se colocan cerca, de manera que sea imposible extraviarse.

El desierto
se despide de todos los corredores deseando verlos de nuevo el año siguiente.

La meta
es el objetivo a alcanzar, la llegada que cruzar para que la emoción se desborde.
Mirando al año que viene
La carrera sigue evolucionando. Para la próxima edición habrá nuevos cambios en el recorrido, y el más importante será la desaparición de la maratón, que se transformará en una etapa de 30 kilómetros. Un formato más equilibrado que mantendrá la exigencia sin convertir una sola jornada en una prueba de resistencia extrema.
Llegar hasta la línea de salida es más fácil de lo que muchos imaginan. Tunisair ofrece vuelos directos a Túnez desde Madrid y Barcelona, lo que acerca el desierto a apenas unas horas de casa. Y la Oficina de Turismo de Túnez, que promociona el país en España, es el mejor punto de partida para quienes quieran alargar el viaje y descubrir mucho más que el Sahara: la costa mediterránea, las medinas y una hospitalidad que los corredores conocen bien.
El Sahara seguirá siendo el mismo: duro, imprevisible y hermoso. Y los 100 km del Sahara seguirán buscando la mejor manera de recorrerlo. Nos vemos en Douz.
